Los factores de coagulación son proteínas de la sangre que controlan el sangrado.
Cuando un vaso sanguíneo se lesiona, sus paredes se contraen para limitar el flujo de sangre al área dañada. Entonces, pequeñas células llamadas plaquetas se adhieren al sitio de la lesión y se distribuyen a lo largo de la superficie del vaso sanguíneo. Al mismo tiempo, pequeños sacos al interior de las plaquetas liberan señales químicas para atraer a otras células al área y hacer que se aglutinen a fin de formar lo que se conoce como tapón plaquetario.
En la superficie de estas plaquetas activadas muchos factores de coagulación diferentes trabajan juntos en una serie de reacciones químicas complejas (conocidas como cascada de la coagulación) para formar un coágulo de fibrina. El coágulo funciona como una red para detener el sangrado.
¿Qué son las deficiencias de factor poco comunes?
Si cualquiera de los factores faltara, o si no funcionara adecuadamente, la reacción en cadena se interrumpe. Cuando esto ocurre, el coágulo sanguíneo no se forma y el sangrado continúa durante más tiempo del que debería.
Las deficiencias de factor VIII y factor IX se conocen como hemofilia A y B, respectivamente. Las deficiencias de factor poco comunes son trastornos de la coagulación en los que falta o no funciona adecuadamente alguno de los otros factores de coagulación (i. e. factores I, II, V, VII, X, XI, o XIII). El conocimiento sobre estos trastornos es menor porque se diagnostican muy raramente. De hecho, muchos de ellos solo han sido descubiertos durante los últimos 40 años.
Actualizado por última vez enero de 2009
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