Programa de ayuda humanitaria: Donaciones de factor salvaron mi pierna

Parimal Chandra Debnath recuerda el día –en diciembre de 2002– en que un auto chocó contra el rickshaw que lo llevaba del trabajo a casa. El matemático de 32 años sufrió una rodilla rota, y las complicaciones causadas por la hemofilia A severa que padecía pusieron en riesgo su capacidad para caminar y trabajar en el futuro.

“La FMH proporcionó una provisión de emergencia de concentrado de factor”, explica Debnath. “No podía caminar; el concentrado donado salvó mi pierna. La FMH también me abasteció de concentrado de factor en otra ocasión, cuando me rompí un hombro en un accidente”.

Debnath creció en un remoto pueblo pesquero de la bahía de Bengala y no tuvo acceso a productos de tratamiento antes de mudarse a Dacca, para estudiar en la universidad. “Cuando era niño ingresé al hospital varias veces con hemorragias severas.

El único tratamiento disponible era el uso de hielo para aliviar el dolor. Tuve suerte de vivir en un pueblo pesquero con fábricas de hielo, ya que éste no se encuentra disponible en muchos otros lugares del país. También recuerdo haber tomado muchos analgésicos”.

Debnath y su hermano nacieron con hemofilia en una familia de cuatro hijos varones. Su padre, profesor de escuela, estaba empeñado en que los cuatro completaran su educación, sin importar los pronósticos. “Heredé esa determinación de mi padre”, afirma Debnath.

“Aunque muchas veces tuve que permanecer en casa, logré terminar la escuela con buenos resultados”. Ahora es vicepresidente de la Sociedad de Hemofilia de Bangladesh, una organización que ayudó a formar en 1994. “Las personas con hemofilia en Bangladesh sufrían”, señala Debnath. “Nos dimos cuenta de que teníamos que hacer algo.

El alto costo de los productos de tratamiento los hace inaccesibles para muchas personas en Bangladesh. Una infusión puede costar el equivalente a un mes de salario o más. El abastecimiento de productos también es un problema, sostiene Debnath.

“Uno de nuestros miembros recientemente se lesionó un ojo y no podía ver. Fue admitido al hospital, pero no había factor disponible. Afortunadamente, la FMH pudo abastecer el producto en tres días y ahora él puede ver de nuevo”.

Programa de ayuda humanitaria

Actualizado por última vez junio de 2005

 

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